Asesoramos el diseño de invernaderos con ventilación forzada por gravedad y sistemas térmicos de almacenamiento estanco contra hongos. Nuestra tecnología botánica de secado controlado Isot Biber reduce pérdidas por moho y preserva el color natural de tus especias.
Cada servicio está diseñado para resolver problemas concretos de humedad, temperatura y conservación en productos botánicos y especias.
Determinación de humedad relativa óptima (40–55%) y temperatura de bulbo seco para preservar color, aroma y capsaicina en frutos tradicionales.
Basado en datos de campo de productores extremeños.
Dimensionado de aberturas cenitales y laterales para generar corrientes naturales sin ventiladores. Cálculo de gradiente térmico y selección de mallas anti-insectos.
Casos de éxito en Almería y Murcia.
Sellado hermético con juntas EPDM y siliconas alimentarias. Control de temperatura entre 10–15 °C y atmósferas modificadas con bajo oxígeno para pimentón, orégano y azafrán.
Protocolos de monitoreo y limpieza periódica incluidos.
Un asesoramiento técnico basado en datos de campo y procesos tradicionales mediterráneos reduce el riesgo de moho y mejora la conservación de sus especias.
Sin compromiso. Revisamos su proceso actual y proponemos mejoras concretas.
El secado tradicional depende de la radiación directa y la velocidad del viento, lo que genera pérdidas de color y aceites esenciales. El secado controlado en invernadero con ventilación forzada por gravedad mantiene una humedad relativa estable (40–55 %) y temperaturas moderadas, preservando el perfil aromático del pimiento y reduciendo el riesgo de moho.
Utilizamos sensores de punto de rocío y capacitivos de humedad relativa con registro continuo. La clave está en colocar al menos tres puntos de medición dentro del invernadero (entrada de aire, zona de producto y salida) para detectar gradientes y ajustar la ventilación sin depender de estimaciones visuales.
El almacenamiento estanco combina barreras de vapor (láminas de EVOH o polietileno multicapa), juntas EPDM en tapas y un control térmico entre 10 °C y 15 °C. Además, se recomienda una atmósfera modificada con bajo oxígeno (menos del 2 %) para inhibir el desarrollo fúngico sin necesidad de tratamientos químicos.
Sí. Realizamos una auditoría del flujo de aire actual, calculamos el gradiente térmico necesario y redimensionamos las aberturas cenitales y laterales. En muchos casos, basta con modificar la orientación de las cortinas y añadir mallas anti-insectos de baja resistencia aerodinámica para lograr una mejora significativa sin reconstruir la estructura.
Un diagnóstico inicial con recomendaciones técnicas se entrega en un plazo de dos a tres semanas. Si se incluye diseño de invernadero o sistema de almacenamiento, el proyecto completo puede durar entre seis y diez semanas, dependiendo de la complejidad de las instalaciones y la disponibilidad de datos climáticos de la zona.